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Obispo de Higüey exige el cese inmediato de los apagones que asfixian a la población
septiembre 14, 2026Una voz eclesiástica se levanta contra los cortes de luz en Higüey
El obispo de la diócesis de Higüey ha alzado su voz de manera contundente para exigir que las autoridades competentes pongan fin de una vez y por todas a los constantes apagones que afectan a la población de esta ciudad del este del país. La situación, que se ha vuelto insostenible para miles de familias higüeyanas, llevó al prelado a hacer un llamado público en el que dejó claro que la comunidad no puede seguir tolerando un servicio eléctrico tan deficiente. Su pronunciamiento cayó como un balde de agua fría sobre las instituciones responsables del suministro de energía.
Una crisis eléctrica que golpea a los más vulnerables
Los apagones en Higüey no son ninguna novedad, pero en los últimos tiempos se han intensificado de una forma que ya resulta inaceptable. Hogares, pequeños negocios, colmados, talleres y hasta centros de salud han tenido que lidiar con interrupciones del servicio eléctrico que se extienden por horas, afectando la calidad de vida de los residentes y generando pérdidas económicas considerables. La situación es especialmente crítica para las familias de escasos recursos que no tienen acceso a plantas eléctricas ni inversores para suplir la deficiencia del Estado.
El obispo no se quedó callado
Lo que hace notable este caso es que fue precisamente la Iglesia Católica, a través de su representante diocesano, quien decidió poner el dedo en la llaga. El obispo fue directo y sin rodeos al señalar que los apagones representan una violación a los derechos básicos de la ciudadanía y que las promesas incumplidas de las distribuidoras de electricidad ya no tienen ninguna credibilidad ante el pueblo. Su exigencia fue clara: que los cortes de luz cesen de inmediato y que las instituciones del sector eléctrico asuman su responsabilidad con seriedad y compromiso real.
Un problema histórico en la región Este
La provincia de La Altagracia, donde se encuentra Higüey como ciudad cabecera, es paradójicamente una de las zonas que más divisas genera para la República Dominicana gracias al turismo de Bávaro y Punta Cana. Sin embargo, sus residentes siguen padeciendo un servicio eléctrico que no está a la altura del aporte que esta región hace a la economía nacional. Esta contradicción resulta indignante para muchos higüeyanos que se preguntan por qué si el Este produce tanto para el país, recibe tan poco a cambio en términos de servicios básicos de calidad.
La Iglesia como termómetro social dominicano
En la República Dominicana, cuando la Iglesia Católica habla, el peso de sus palabras suele resonar en los pasillos del poder. No es la primera vez que un obispo o sacerdote dominicano se convierte en portavoz del sentir popular ante situaciones de injusticia o abandono institucional. El pronunciamiento del obispo de Higüey se suma a una larga tradición de activismo pastoral que ha caracterizado a la Iglesia dominicana, especialmente en momentos en que la ciudadanía siente que sus reclamos no son escuchados por las vías convencionales.
¿Qué esperan los higüeyanos ahora?
Luego de las declaraciones del obispo, la pelota queda en el tejado de las autoridades del sector eléctrico y del Gobierno central. Los residentes de Higüey esperan respuestas concretas y acciones verificables, no comunicados de prensa ni promesas de reuniones. La comunidad quiere ver técnicos trabajando, infraestructura mejorada y, sobre todo, luz en sus hogares de manera estable y continua. Si algo ha demostrado este episodio es que cuando las instituciones fallan, la gente busca otras voces que la representen, y en este caso fue la Iglesia la que tomó ese rol.
Un llamado que debe convertirse en acción real
El reclamo del obispo higüeyano no debe quedarse en los titulares de los periódicos ni en las conversaciones del día. Es urgente que las distribuidoras eléctricas, el Ministerio de Energía y Minas, y las demás instituciones vinculadas al sector tomen cartas en el asunto con la seriedad que el problema merece. Higüey se merece un servicio eléctrico digno, y su población, trabajadora y resiliente, ha esperado demasiado tiempo por una solución que nunca termina de llegar. El obispo habló, ahora le toca actuar al Estado.



